Hace 20 años, siendo estudiante en Bilbao, entré a una libreria a hojear libros. Topé con uno que me atrajo de inmediato, y lo compre. El mejor libro que he leído nunca: los Ejercicios de Estilo, de Raymond Queneau, en la traducción española de Antonio Fernández Ferrer.
No sé por qué pero el momento ha quedado marcado en mi memoria. Recuerdo que tras la compra fui al piso de unos amigos, en el barrio de Arangoiti; vino uno de esos amigos, Asier Aranguren (que ahora presenta los deportes en los noticieros de fin de semana de ETB1), y comentó, "acabo de ver un libro estupendo en una librería". A lo que respondí: "Yo ya me lo he comprado". Al cabo de 20 años, me encontré a Asier de nuevo estas vacaciones navideñas, en el mismo hotel al que fuimos nosotros, al sur de Tenerife. Una anecdota simple, tan simple como el tema de los Ejercicios de Estilo, donde el encuentro de unos tipos anónimos en Paris se cuenta de 99 maneras diferentes.
Con el tiempo, tracé una especie de plan para traducir aquel libro al euskera. En los 90, hace entre 15 y 10 años, traduje varios de los estilos... Me hice con la traducción inglesa, con la italiana (obra de Umberto Eco), magníficos libros ambos; me animó también Jon Iñaki Lasa, un profesor que tuve en unos cursos de Lengua y Literatura en la UNED de Bergara. Pero dejé todo ese esfuerzo por ahí, en el siglo XX.
Ahora, en 2006, se ha presentado una traducción como es debido, a cargo de Xabier Olarra y la editorial Igela. Una edición estupenda, con el original francés en paralelo (ése es el fallo de la traducción española de la editorial Cátedra). La ilustración de portada, obra de Zaldi Eroa, es perfecta:
Ante estas novedades, he vuelto a mis papeles viejos. He encontrado mis traducciones, mis estilos. Sólo en papel. Digitalmente estarán... pues por ahí. Pero he decidido picarlos poco a poco, mis textos, y los originales y traducciones de otros idiomas (incluidos algunos textos de Xabier Olarra), para poner mis ejercicios en contexto.
Voy a pegar esos textos en un blog provisional. Empieza hoy, y acabará cuando transcriba todos mis viejos textos: a partir de ese momento, será un blog abandonado.
Supongo que a quien no sepa euskera, estos textos no significarán nada. Pero, bueno, para empezar he cargado las distintas versiones de latín macarrónico. Algo se entenderá, aunque sea macarrónicamente...
En la tienda online Megadenda puede adquirirse la traducción en español, la hecha en euskera y, el original en francés también, ya que la edición en euskera es a página y texto doble (te llevas dos por uno).

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